Historia

El poblamiento de El Regato parece ser bastante antiguo, al menos por lo que respecta a la zona baja del valle. El cronista Lope García de Salazar, en sus «Bienandanzas e Fortunas» sitúa hacia el año 740 unos asentamientos de godos escandinavos, que para algunos historiadores actuales no serían otra cosa que mozárabes; en distintos puntos y entre ellos cita a «Mesperuça de Varacaldo».

La recría de ganado, carbonería, ferrería y minería han constituido durante siglos la actividad económica en las partes altas del valle. La mayoría de estos barrios han sido abandonados como es el caso de Burzako. En Peñas Blancas se pueden encontrar grandes afloramientos calizos en fuertes pendientes que con la escorrentía del agua y la erosión han originado un paisaje exokárstico. Dota así al paisaje de un aspecto esotérico propio de akelarres e historias de lamas.
En la zona de Tellitu se descubrió lo que se ha llamado el cromlech de Campazaula, que Barandiarán identificó como un doble cromlech con un dolmen en el medio. Igualmente se encontraron multitud de piedras de silex entre las herramientas que fabricaron los habitantes prehistóricos y las esquirlas fruto de esta fabricación.

El río Castaños es el protagonista principal del valle de El Regato. En un punto de confluencia de tres municipios: Barakaldo, Galdames y Güeñes llamado Las Mazuqueras antaño hubo dos ferrerías. Poco más abajo en el lugar conocido como puente Perillas el río cede sus aguas al pantano de AHV conocido como pantano viejo. En la actualidad constituyendo un ecosistema húmedo de interesante vegetación y fauna. Amemas, helechos, robles, alisas y bortos.

El Regato siempre ha sido más industrial que agrícola. El carboneo era el medio de vida más importante de este lugar. En Urkullu se asentaba una ferrería y que en los primeros años del siglo XVI ya fue protagonista de pleitos por el carbón que se hacía en sus bosques donde
abundaban robles, castaños y bortos. Cuantitativamente las ferrerías y establecimientos siderúrgicos en el Regato fueron importantes, hablándose de 70 establecimientos pero su vida fue muy corta en comparación al resto de Bizkaia.
Las ferrerías trabajaban en principio a medio tiempo o en algunos momentos del año como molinería para terminar haciéndolo de manera exclusiva, dando fin, a finales del XVIII y principios del s.XIX a su actividad ferrona.

Vista de la calle Eskauritza y plaza de Anbia

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